Cita de entrada
Detalle
Recoge matrícula o equipo, motivo de la entrada y datos de contacto, y ofrece los huecos que realmente tienes libres según la carga del taller y el tipo de trabajo.
Talleres y servicios de reparación
En un taller nadie está sentado esperando a que llamen: quien coge el teléfono está debajo de un coche, en casa de un cliente o con un presupuesto a medias. Elop atiende siempre, da cita, avisa de que el trabajo está listo y persigue los presupuestos que esperan aprobación.

No es un problema de atención al cliente: es que la persona que sabe responder es la misma que está produciendo.
Parar un trabajo para atender una llamada cuesta el tiempo de la llamada más el de retomar lo que estabas haciendo. Por eso muchas llamadas simplemente se dejan sonar.
Cada interrupción cuesta más que los minutos que dura.
El teléfono se atiende sin que nadie suelte la herramienta.
Quien tiene el coche parado o la instalación averiada no espera: llama al siguiente de la lista. Es una avería que no vuelve, y normalmente ni te enteras de que existió.
Trabajo perdido que no aparece en ningún informe.
Toda llamada recibe respuesta, también fuera de horario.
La misma pregunta, decenas de veces al día, contestada por la persona más cara del taller. Y cuando el trabajo termina, avisar a cada cliente es una tarea que se acumula para el final del día.
Vehículos terminados que duermen una noche más en el taller.
El estado se consulta solo y el aviso de "listo" sale al terminar.
El presupuesto sale, el cliente dice que lo mira, y ahí se queda. Perseguirlo requiere una llamada que casi nunca se hace porque hay trabajo entrando.
Trabajo ya valorado que se queda sin ejecutar.
El seguimiento del presupuesto se hace solo, a los días que digas.
Un hueco de taller reservado y vacío no se recupera: la mano de obra estaba ahí y el elevador también. Confirmar la víspera funciona, pero es una tanda de llamadas que nadie tiene tiempo de hacer.
Capacidad pagada que se queda sin usar.
Confirmación la víspera de cada cita, sin ocupar a nadie.
La revisión anual, el cambio de aceite, la ITV que caduca, el mantenimiento del equipo instalado hace un año. Es trabajo previsible que se pierde por no llamar a tiempo.
Una cartera de clientes que se enfría sola.
Campañas de revisión sobre tu propia base, cuando toca.
La parte del teléfono que no requiere ver la pieza. El diagnóstico, el criterio técnico y la relación con el cliente siguen siendo tuyos.
Recoge matrícula o equipo, motivo de la entrada y datos de contacto, y ofrece los huecos que realmente tienes libres según la carga del taller y el tipo de trabajo.
Responde a "¿cómo va lo mío?" con la información que haya en tu sistema, y si no la hay, lo dice claramente y deja el aviso en lugar de inventar una fecha.
En cuanto la orden se marca como lista, el cliente recibe la llamada con el horario de recogida y el importe si lo tienes cargado. Deja de depender de que alguien se acuerde.
Llamada a los días que acordéis para saber si lo aprueba, si necesita explicación o si prefiere esperar. La respuesta queda registrada en el presupuesto.
Cuando aparece una avería extra a mitad de la reparación, la llamada para pedir autorización sale de inmediato en lugar de al final de la jornada, que es cuando el vehículo ya lleva horas parado esperando un sí.
Aviso la víspera con opción de confirmar, cambiar o anular, para que el hueco se libere a tiempo y pueda ocuparlo otro.
Llamadas salientes sobre tu propia base: revisión anual, ITV próxima a caducar, mantenimiento del equipo instalado. Trabajo previsible que solo hace falta recordar.
Una avería a las diez de la noche recibe respuesta, se recoge el caso y queda encolado para primera hora, con el aviso a quien corresponda si tenéis guardia.
Lo que se nota antes es lo que deja de interrumpirse.
Cobertura del teléfono
Las averías de noche y de fin de semana quedan recogidas, no perdidas.
Trabajo en el taller
La llamada deja de ser una interrupción de la reparación en curso.
Aviso de recogida
El vehículo sale el mismo día en que está listo, no al siguiente.
Picos de entrada
Un lunes por la mañana se atiende igual que un jueves a media tarde.
Si el estado de la orden no llega al agente, el agente no puede responder. Por eso lo primero que conectamos es tu gestión de órdenes de trabajo.
Si tu sistema de gestión no expone API, se puede trabajar con un intercambio de ficheros o un webhook intermedio. Lo revisamos antes de comprometer nada.
IntegracionesDeja tu número y llama como llamaría un cliente tuyo. Pregunta por el estado, cambia la cita, pon una pega.
Las dudas reales, no las de folleto.
No hace falta, y no es lo que le pedimos. El agente recoge el motivo de la entrada con las palabras del cliente y lo pasa a tu sistema; el diagnóstico lo hace quien abre el capó. Si la conversación se mete en terreno técnico, deriva a una persona en lugar de improvisar.
Solo la que esté en tu sistema. Si la orden no tiene fecha, lo dice y deja el aviso para que se lo confirméis. Inventar una fecha de entrega es la forma más rápida de perder un cliente, así que el agente no lo hace.
Se le pasa. El agente no está para retener a nadie: cuando alguien pide hablar con una persona, deriva con el motivo ya recogido, para que quien coja el teléfono no empiece de cero.
Al revés: cuanto más pequeño es el equipo, más caro sale que el teléfono interrumpa. En una red hay alguien en recepción; en un taller de tres personas quien contesta es quien estaba reparando. Ahí el ahorro es más directo.
La parte que necesitamos de vosotros es corta: cómo queréis que atienda, qué puede decir y qué no, y el acceso a la gestión de órdenes. El resto lo configuramos nosotros y se revisa con llamadas de prueba antes de que reciba una llamada real.
Sí, y es el arranque más habitual. Empezar cubriendo noches y fines de semana no cambia nada de vuestra operativa de día, y en pocas semanas ya se ve cuántas llamadas se estaban perdiendo.
Fuera de horario y en las horas punta del taller. Es el tramo con menos riesgo de cambiar, y el que muestra en pocas semanas cuánto trabajo se estaba yendo a otro sitio.