Confirmación de entrega y franja
Detalle
Llamada previa para confirmar dirección, franja y que habrá alguien. Si no lo hay, se reprograma en la misma llamada antes de que el vehículo salga.
Logística y operaciones
Confirmar franjas, avisar de retrasos, coordinar reentregas y comprobar que hay alguien para recibir la mercancía son llamadas sencillas y numerosas. Elop las hace todas a la vez, al ritmo de la operativa, y devuelve el resultado a tu sistema.

La operativa está resuelta. Lo que no escala es avisar a las personas, una por una, en la ventana en que todavía sirve de algo.
El repartidor llega, no hay quien reciba, y el paquete vuelve. Una confirmación previa lo habría evitado, pero hacerla a mano sobre toda la ruta es inviable.
Se paga el trayecto dos veces y se retrasa la entrega.
Confirmación previa de toda la ruta antes de que salga.
Ajustar la hora con cada destinatario es la tarea más repetitiva de la operativa y también la que más entregas salva. Se hace cuando da tiempo, que es casi nunca.
Se ajusta la franja de los pocos a los que se llega a llamar.
Cada destinatario recibe la llamada de franja, no solo los primeros.
Cuando una ruta se retrasa, avisar a los afectados es lo que separa una incidencia gestionada de una reclamación. Casi siempre se avisa tarde, o no se avisa.
La incidencia se convierte en reclamación.
El aviso sale en cuanto la ruta se desvía del plan.
Es la llamada entrante más frecuente y la que menos criterio requiere. Ocupa a un equipo entero para leer en voz alta una información que ya está en el sistema.
Atención al cliente saturada de consultas de estado.
La consulta de estado se resuelve sin ocupar a nadie.
Cada entrega fallida genera una llamada para reprogramar. Cuando fallan cuarenta en un día, la cola de reprogramación se arrastra a la jornada siguiente.
La reentrega se retrasa por falta de llamadas, no de camiones.
Las reentregas se reprograman el mismo día en que fallan.
Campañas, devoluciones de enero, una incidencia meteorológica. El volumen se multiplica de un día para otro y la plantilla telefónica no.
El servicio se degrada justo cuando más se mira.
El volumen de llamadas deja de depender de la plantilla.
Llamadas de operativa: cortas, concretas y con un resultado que vuelve a tu sistema.
Llamada previa para confirmar dirección, franja y que habrá alguien. Si no lo hay, se reprograma en la misma llamada antes de que el vehículo salga.
Cuando la ruta se desvía, los afectados reciben el aviso con la nueva estimación en el momento, en lugar de descubrirlo cuando el reparto no llega.
Responde a la llamada entrante de "dónde está mi pedido" con el estado real del sistema, y deriva a una persona si la consulta se sale de ahí.
Sobre la lista de entregas fallidas del día, llamada para acordar nueva fecha y franja, con el resultado devuelto al sistema de rutas.
Confirmar ventanas de carga y descarga, avisar de la llegada del transportista y verificar que la documentación está lista antes de que el camión se plante en el muelle.
Comprobar que el teléfono y la dirección de un envío son correctos antes de la salida, que es cuando corregirlo todavía cuesta una llamada y no un viaje.
Llamada breve tras la entrega para detectar incidencias que el destinatario no reclamaría, pero que sí cuenta si se le pregunta.
Mercancía dañada, entrega en un domicilio equivocado o un cliente enfadado pasan a una persona con el caso ya documentado.
Todo se mide sobre los indicadores que ya llevas: entregas al primer intento, incidencias y llamadas atendidas.
Confirmación de la ruta
El reparto sale sabiendo qué direcciones están confirmadas.
Cientos de llamadas
La ronda de confirmación no depende de cuántas personas haya llamando.
Reprogramación
La reentrega se acuerda el día del fallo, no dos después.
Consultas de estado
Los envíos se consultan también fuera del horario de oficina.
Una llamada de operativa solo sirve si el resultado vuelve al sistema que decide la ruta. Ese es el punto de integración que trabajamos primero.
Cuando la reprogramación tiene que entrar en el planificador de rutas, conviene definir desde el principio qué franjas puede ofrecer el agente. Si no, se acuerdan citas que la ruta no puede cumplir.
IntegracionesDeja tu número y recibe la llamada como la recibiría un destinatario. Cambia la franja, di que no estarás, pide otra fecha.
Las preguntas que salen cuando se mira el detalle de la ruta.
No, si está bien integrado: el agente solo ofrece las franjas que el planificador marca como disponibles para esa zona y ese día. Cuando no hay integración con la planificación, se limita a recoger la preferencia del destinatario y dejar que la decisión la tome vuestro sistema.
Se reintenta con la cadencia que defináis y, si sigue sin responder, el envío queda marcado como no confirmado para que la ruta lo trate según vuestro criterio. Lo que no hace es dar por buena una entrega que nadie ha confirmado.
Las llamadas se hacen en paralelo, así que el volumen no genera cola. El límite práctico no es la capacidad del agente, es lo que vuestro sistema puede procesar de vuelta y el número de líneas que tengáis contratadas; los dos se dimensionan antes.
Va a una persona. Mercancía dañada, un domicilio equivocado o una reclamación con tono elevado no son casos para un guion: el agente los documenta y los escala de inmediato.
Sí. La confirmación previa de la ruta es proporcionalmente más valiosa cuanto menos margen hay: en una flota de tres furgonetas, dos entregas fallidas ya rompen la planificación de la tarde.
Es un buen arranque. La lista de entregas fallidas del día es un flujo cerrado, fácil de medir y sin riesgo para la ruta en curso, así que sirve para ver el efecto antes de tocar la confirmación previa.
Es la llamada que más entregas fallidas evita y la más fácil de medir: se compara el porcentaje de entregas al primer intento de las rutas confirmadas contra las que no lo estaban.